miércoles, 31 de octubre de 2007

Pesimismo y otros culpables.

El cansancio es algo instalado en nuestra sociedad que yo cada día noto más. Se nota en la apatía de la juventud, en el modo de hablar de la gente, en las actitudes en general. La realidad es que no hace falta escarbar mucho para darse cuenta de algunas de las razones que nos mantienen en ese estado, y con mirar a tu alrededor verás tres o cuatro cosas que te lo producen. Por ejemplo, la demagogia de los políticos, la predisposición a la negatividad de la gente, el pesimismo general. Con respecto a eso, debo decir que yo siempre he intentado mantener una actitud optimista a pesar de lo que me sucediese, pero teniendo en cuenta que al día tienes que codearte con 45 fulanos todos dispuestos a joderte el día, cada día es más difícil mantenerme de buen rollo.
En mi trabajo lo habitual es el no. No puedes esto, no debes lo otro, no conseguirás aquello, hemos perdido tal, etc. Yo procuro ser impermeable a todo eso, pero cuando lo oyes con tanta asiduidad, llega un momento en que las situaciones te pueden. Es complicado querer convencer a los demás de que esa es una postura que no reporta nada y de que es mejor, aunque cueste, procurar ser más positivos. Máxime teniendo en cuenta que normalmente la postura más cómoda es la de la mayoría o la que menos esfuerzo nos obligue a realizar.
Estoy harto de luchar en contra de esas filosofías que dictan que lo cómodo es lo mejor sobretodo con aquellos a los que aprecio o son de mi familia. Así que lo mejor para todos será que cada quien adopte la postura que mas le convenga. Me gusta ser optimista pero no de cualquier manera. Por eso creo que este tema no tiene ninguna solución, sobretodo con aquellos que hacen del victimismo y el teatro su forma de vida, aplicando un desmesurado dramatismo a todos los ámbitos de su vida. Es mejor pasar página y disfrutar en paz de la vida, dejando atrás el pasado y aprendiendo de él para no volver a tropezar con la misma piedra una y otra vez.